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Dormir con un noctámbulo.


Se aprende a dormir con ruido, uno lo escucha transitar por la casa, mover cosas, encender el televisor, usar la computadora, y mientras se duerme, es una presencia lejana. En mis sueños esta junto a mí en la cama, pero es un vacío, el frío se mete por la espalda.
Por las mañanas te encuentras alguna cerveza abierta y sin tomar, echada a perder; la computadora encendida con algún cuento escrito sin palabras, resulta un juego decirlo, ya que en verdad la página esta en blanco; con quizás apenas un bosquejo, y me sorprendo riéndome de esto, no debería, no me hace gracia, pero así funciona el sueño, no se duerme bien con un noctámbulo por la casa. Lo guardo y la apago, como una grotesca broma que me hago y no entiendo, tal vez un día vengas a darme instrucciones para terminarlos, yo los fecho, y esto les sirve de título.
Ya en la mañana no te encuentro, estarás dormido o ausente? Serás silencio en silencio?, no lo sé, igual le doy los buenos días a tu desorden.
Pero ha cambiado, antes me mantenía en mis sueños cuando sentía que te acostabas a mi lado, me balbuceabas que me amabas y me besabas el cuello, pero últimamente despierto, como hoy, a las tres de la mañana, siempre a esa hora en la que vienes conmigo a la cama, pero ya no te encuentro en ella, me levanto a apagar y guardar tu desorden, pero me molesta, me molesta en puta ver las pastillas en la mesa, y me revives cada noche ese momento en que te encontré allí, muerto sobre ella, intoxicado! Deja mi soledad intacta y vete de una vez por todas! Entiende que estas muerto! Maldita sea! Entiende que estas muerto! Y vete! Déjame dormir!

domingo, mayo 11, 2008

Gracias por la muerte.



Nacer era suficientemente malo como para además sobrevivir algunos meses, y en el peor de los casos un par de años, Ana tenía tres y era inimaginable que alcanzará los doce años, pero la niña vivaz de ojos grandes, pese a la pobreza y el ambiente bizarro en el que crecía, fue mas fuerte que sus otros compañeros de cumpleaños, y creció siendo mas carga para sus padres que alivio.
Ella jamás pensó que hubiera algo mas para ella, la casa de latas a la orilla de el río, el borracho que la golpeaba y al que llamaba papá, la madre drogadicta que parecía morir cada vez que ella regresaba con buen dinero, de vender flores, y de venderse flor por los bares de el centro.
Ana no tenía miedo a pesar de sus doce años, y le dio muerte digna a dos hermanos, adoptando además a dos vecinitos que la acompañaban en sus romerías por dinero, de el bar frente a la iglesia al salón de baile de el Higuerón, de vuelta al tugurio.
Los hombres de el bar fueron quiénes la descubrieran mujer con mente infantil, antes de que ella se diera cuenta que las tetitas le habían crecido, o que la sangre que emanaba de su vagina la hacía mujer para muchos; así empezó a venderse a pedazos sin que su inocencia le permitiera entender por que muchos le decían “putita”; nunca le gusto ponerse de rodillas frente a ningún borracho, pero el dinero que recibía a cambio era muy bueno para ella y sus dos hermanos adoptados, alegraba a los padres además que por unos días tranquilos, ya no la golpeaban.
Las señoras de la plaza la condenaban y le auguraban un terrible futuro que ella no entendía; nunca nadie le hablo de Dios, mas ella siempre trataba de encomendar cada noche su jornada y la de los niños que la acompañaban a un ser invisible al que ella no le importaba; para ella Dios cumplía si regresaba a la casa de latas con dinero.
Luego algunos fueron mas allá, y ella empezó a entender que podía sacarle mas provecho a su cuerpo, nunca le gusto, algunas veces le dolía, pero el dinero lo compensaba, ver a los mocosos felices con alguna golosina, y poder comprarse el vestido blanco para ella valían la pena de su terrible existencia, la única que conocía. Por eso el día que estreno el vestido blanco, se veía radiante, vendió todas sus flores y accedió a irse por el río con aquel joven moreno que le despertó las mariposas dormidas de su estómago. No opuso resistencia a ningún impulso de él, mas bien se mostró sumisa, incluso cuando este la empezó a golpear, solo se preocupo un poco por los pequeños, pero la verdad es que ellos sabrían llegar a casa con el dinero de todas las flores vendidas, mas el dinero que este hombre le diera por todo lo adicional que hacía y pedía, y sonrió en medio de la paliza pensando en lo linda que se vería en el otro vestido; el rosado, mientras el moreno seguía golpeándola.

El miró la cara de la niña fría y pálida, en el fondo de el arroyo, y se tranquilizó al ver que sonreía, soltó su cuello, y con una paz censurable camino tranquilo, dejándola allí, sumergida; como quién ha hecho bien.

miércoles, abril 30, 2008

Sexo con amor.


Suele perderse en las memorias de muchos, un momento que debió ser sublime, que por las mujeres, compañeras heteros de esta primera vez, es incluso idealizado, pero por alguna razón, un mal recuerdo, una mala experiencia, o la efimeridad de dicha situación, pasa relegada y solo viene a la memoria cuando en retrospectiva, alguien, algo o nada nos hacen volver a ver atrás.

La morbosidad nos hace a todos en algún momento fisgonear en la intimidad de los demás, querer saber detalles y de manera un poco enferma nos lleva a preguntarlo descaradamente si la oportunidad lo justifica. Esto no es precisamente algo malo, pero hemos de entender algo antes de empezar a narrar, y para evitar juicios morales en contra de mí y mis congéneres; a la edad donde la mayoría de los hombres tuvimos por lo general nuestra primera experiencia, era difícil esperar de nosotros algo mas que el matar una calentura y un despertar sexual absurdo y exagerado, dominado mas por las hormonas que por los buenos sentimientos o la moral, o el pensar en un futuro con la persona que tomó ese primer turno en nuestras camas, sillones, suelo o el lugar elegido para finalmente desconocer la magnitud enorme de mitos que nos acompañan la primera vez.

Así entonces, tendría yo unos catorce años, y mi adolescencia me sobreestimulaba en mi condición de hombre un poco mas desarrollado corporalmente que los otros muchachos de mi edad, esto aunado con el hecho de que mi novia, era un año mayor que yo, por lo que; y a pesar de estar "jalando" solo por un par de meses, tanto la presión social como esto, mas mis marcados impulsos nos hicieron ir llegando sin avisos y sin escalas a la necesidad de regalarnos el uno al otro esa primera vez. Que puedo decir sobre ella? pues... me caía bien, era una mae algo locasa y desordenada, igual que yo, sin ideas fijas y bastante moldeables, por lo que tanto nuestras hormonas como nuestros "amigos" nos fueron influenciando para llegar esa tarde a consumarnos en ese acto.

Que les diré? fueron 15 minutos caóticos, el juego previo inexistente, luego averiguar que? como? donde? y al descubrirlo el caos! la sudoración espantosa, el miedo, el terror, y de pronto sangre, sangre que chorreaba de el encuentro, hacía un sillón gracias a Dios de cuero negro, el dolor, el susto, la carrera, limpiar, correr, bañarse, quejarse! que esperaban de dos inexpertos pubertos? Además lo mio no es el erotismo, ese relato se los quedaré debiendo, y la verdad sobre esa primera vez sería un secreto bien guardado, a los ojos de todos habíamos cumplido y solo a los días, y al darnos cuenta de que la gente hablaba de nosotros como "los que ya lo hicieron" nos hizo creer que había sido bueno, y nuestras miradas cómplices así nos lo hicieron entender, teníamos popularidad y reconocimiento que mas queríamos? Hubo un segundo intento menos caótico y un poco mas ordenado, igualmente sin gracia y sin gloria, luego sobrevino un lógico adiós, acaeciendo desde entonces en mi vida una loca carrera de sexo y de múltiples parejas y experiencias que con los años fueron mejorando, y que llegaron a ser "importantes" y placenteras, pero el sexo con amor, llegaría muchos años después, y ese si que fue todo lo que había buscado, pero bien mis estimados, esa es otra historia, y como ya les dije, lo mio no es el erotismo, igual gracias por preguntar.


Este texto responde a la invitación de mi amiga mauren y a su curiosa morbosidad jajajaja, y se supone que tengo que nominar a tres personas a que hagan lo mismo... y ya que es algo medio personal, invitaré a tres amigos de la vida real y de la blogosfera, que igual no tienen que verse obligados a responder, Danilo Mora, mi adorada Reina de Ebano, y que tal... Héroe anónimo, creo que a ninguno de los tres los han invitado. Saludos.

domingo, abril 27, 2008

Pasajero.


Elena era una mujer independiente. Se mudo a esa zona montañosa buscando escapar de su fuerte ritmo de trabajo de cada día; conducir por las curvas de la montaña – precipicio cada mañana era para ella una especie de catarsis, hasta que las cosas empezaron a ir mal en su empresa; entonces el camino extenso de cerca de una hora cada mañana y cada noche se le había vuelto mas bien un martirio, y cada vez el camino se hacía mas pesado, y mas largo.

En un principio, la compañía de él en el asiento de pasajeros le había servido para tomar algunas decisiones, carentes de alma; empresariales pensaba ella; para él un dictado como de conciencia de negocios, que daba gozoso, en un tono de victoria sabiendo que Elena las seguiría al pie de la letra; ahora, siéndole molestas, trataba cada vez de hacerlas callar poniendo la radio, pero él continuaba hablándole, y ella escuchando, la radio resultaba un ruido lejano, y el camino por la montaña, un espejismo que sabía inconscientemente de memoria.

La noche anterior, la mala noticia de sus malas decisiones fue mayor que lo que su estilo frío y calculador pudieron haber previsto y lloró toda la noche, sin dormir, ese día el camino era mucho mas extenso y tedioso, la radio mas lejana, y su voz retumbaba aún mas en sus oídos.

El reía victorioso, a sabiendas de lo que estaba logrando, ella se ofuscaba y enredaba mas en pensamientos inconformes, sabía que al llegar a la oficina las malas noticias de ayer serían reafirmadas, y con toda la noche de pensar no había encontrado solución alguna, solo esperaba lo peor, y él que le dice una y otra vez lo fracasada que es, lo mal que la va a pasar de ahora en adelante, el fin de su estilo de vida a menos que le importará a alguien, pero con los antecedentes que tenía de novios que solo se la cogían sin quererla y lo apartada que estaba de su familia, y con la lista de enemistades que tenía incluso haciendo fila, sería realmente terrible verse en esos problemas y sin nadie que le ayude, a menos que un abogado pagado la defendiera, y ya ni siquiera para eso tendría dinero. Era una mujer hermosa, pero nadie se metería en camisa de once varas solo por sexo, le repetía una y otra vez, ella entre el radio y el camino trataba de ahogar la voz perversa de aquel que desde el asiento de pasajeros le molestaba, conforme se acercaba a aquella famosa curva de la muerte, y él que guarda silencio para reírse, para disfrutarlo, y ella que frustrada y llena de enojo, cierra los ojos, aprieta los dientes, y suelta el volante.

jueves, abril 17, 2008

 
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